miércoles, 2 de mayo de 2012

Conversaciones con una promesa de amor servida en abundancia.


Produces una buena sensación cuando te saboreo y luego te trago por completo, pero ¿Cuál es tu ingrediente? ¿Cuántas proteínas, vitaminas y minerales contienes? Eres la frase más banal, eres un intento sin fuerza que se pierde con el tiempo y entre voces. Si tan solo pudieras levantar edificios con tus letras, si pudieras convertirte en cemento y cal, entonces cada rincón del universo sería una maravilla de la arquitectura, iluminada con la más hermosa de las luces, pero sólo eres un deseo instantáneo mucho más breve que la estrella más fugaz, un quimérico camino revestido de rosas sin espinas mucho más engañoso que el azar, y entonces, sin poder cambiar tu circunstancia, el infinito sigue siendo un misterioso ser inalcanzable para ti.

Eres un dulce trazo de la dicha, reflejo de la ingenua idea de perpetuidad, eres un oasis inoportuno que aparece tan solo en abundancia, cuando hay ríos y lagos de felicidad, pero que desaparece luego, cuando el sudor del descontento resbala por la frente, cuando la resequedad de la garganta hace árida a la palabra y las ampollas de los pies revientan con el tortuoso paraje de la incomprensión.

La marea sube, baja, viene, va y hasta la roca más firme se erosiona, el árbol más fuerte se pudre y cae, la estrella más intensa consume y sin embargo, tú eres tan arrogante, tan soberbiamente ingenua que pretendes con tu voz detener el tiempo y congelar al movimiento, crees que con tus torpes palabras seducirás al instante para que se quede contigo por siempre.

Eres el hogar más confortable para el que peregrina con miedo a perderse entre las sombras, eres el paraje idílico del sueño, la fotografía de un manjar en el desierto, pudieras ser un motivo,  pero por ti misma eres tan solo la triste intensión sin el intento, el destino sin camino, el deseo de concepción sin óvulo y esperma, por ti misma eres nada más que una grotesca mentira disfrazada.

En verdad que si te lo propones puedes ser muy hermosa, pero tu belleza tiene un gran defecto sin su maquillaje; si se intenta vivir de ti y no contigo, si el alma te convierte en su alimento y depende únicamente de tu sabor artificial, entonces enflacará rápidamente, se desnutrirá, enfermará y  morirá de hambre.

miércoles, 25 de abril de 2012

Un viaje de advertencia. Muy responsable de mi parte

Te hablo desde lejos, no precisamente desde una lejanía que le incumba al espacio, sino al tiempo. No sé si existan este tipo de viajes o si sabrás recibir mi urgente mensaje, pero lo intentaré hacer de esta manera.


Hay algo que me está causando un daño impresionante, una enfermedad que no me permite vivir a pesar de que aún no soy tan viejo, un mal que me detiene, que me oprime el pecho y me estruja el corazón, que me roba el suspiro, que me tiene atado a la cama, que me impide disfrutar la lluvia tan sagrada que tanto amo, que no me permite salir a la calle a caminar por las noches frescas, que me detiene para no sentir el viento; algo horrible que degrada mi vida, que la aprieta entre sus garras y la deforma, la debilita y la consume rápidamente, algo que está en tus manos evitar.


Sabes que tu vida irremediablemente finalizará, sabes que en algún momento preciso no habrá marcha atrás, que tendrás que salir de ese capullo que llamas vida, que tendrás que dejar este mundo atrás a pesar de tus miedos y a pesar del vértigo. Sin embargo, depende de ti la forma en que quieres despedirte; si al decir adiós, cierras en paz los ojos y te desprendes de lo material, si encaras valiente a la muerte o sin desafiarla permites que te lleve revolcándote entre el dolor y la angustia de no poder alcanzar el último suspiro, entre la degradante situación de tener que encontrarte suplicándole a la muerte un respiro más de vida. 


Es horrible, sábelo bien desde ahora que no es demasiado tarde, desde ahora que te puedes detener. 


No podrás dar un paso sin que tus pulmones se sofoquen, no podrás pronunciar más de tres palabras sin que se agite tu débil corazón, no podrás jugar con tus nietos ni sonreír sinceramente. El oxígeno es el combustible del cuerpo humano, sin embargo no podrás recogerlo del ambiente, ni podrás asimilarlo y lo buscarás en tanques especiales que te impedirán moverte y estarás atado a ellos si pretendes subsistir. Aquí estoy, diciendo adiós a la vida de la peor manera, hablando del hubiera, pensando en que de haberlo sabido disfrutaría de mi vejez, lidiando en forma normal con la edad sin tener que estar en la desesperante expectativa de esperar el momento en que mis pulmones no entiendan lo que dice el oxígeno y mi corazón y cerebro no tengan motivo suficiente para continuar. 


 Te envío el mensaje rogando que te llegue y que no lo ignores, es muy importante, el más importante que recibirás de mí quizá: Deja de fumar. Te lo digo de esta forma porque sé que no harás caso de la publicidad, ni de los estudios, ni de las advertencias, ni de los consejos, ni de nada que venga del exterior. Te lo digo yo porque sé que soy la persona en quien más confías y te lo digo yo porque no resisto más y hubiera deseado que las cosas fueran diferentes. 


 En la vida te enfrentarás con mil retos y mil desafíos, para los cuales son innecesarias mis advertencias, porque al final de eso se tratan los días: de resolver problemas. Sin embargo, si sigues por ese camino te toparás con uno que no podrás superar y que hará tu vida miserable. Deja de fumar, estoy seguro que sí puedes hacerlo, recuerda estas palabras. A pesar de todo lo anterior, sé que mientras me lees no me creerás si te digo todo lo que estoy padeciendo, sé que sólo dirás - tengo que dejar de fumar eventualmente- ¡pero no lo harás solamente por estas razones! y es por eso que pretendo que tú mismo te des cuenta de lo estúpido que es quemar con tu boca y tus pulmones tantas hojas de tabaco que contienen químicos letales; cinco pequeñitos cigarros al día, pero treinta y cinco a la semana, ciento cuarenta al mes, mil seiscientos ochenta al año, veinticinco mil doscientos cigarros en el mejor de los casos que te has fumado, más de cincuenta mil cigarros que te fumarás. 


 Siéntelo desde hoy. No tienes por qué esperarte a que las cosas sean más graves, eres una persona pensante y con mucha voluntad, aunque suelas ser flojo con ella. Fumar te quita vitalidad, te quita el vigor, te cansa, te desanima a hacer muchas cosas, fumar te hace perezoso porque el humo te roba el oxígeno y necesitas descansar cuando aún deberías de estar haciendo cosas productivas, fumar hace que cuando tomas alcohol, la siguiente mañana sea insoportable, fumar te hace oler mal, hace que tus besos se vuelvan repugnantes, hace que tus palabras al oído se vuelvan desagradables, fumar te hace ver mal, aunque la imagen de Clint Eastwood en aquellos westerns te sugiera lo contrario, fumando te ves ansioso y débil, reflejas la imperiosa necesidad de estar con algo en la boca para tranquilizar tus nervios, toses repetidamente en forma molesta, tu cuerpo crea mucosidad para librarse de las toxinas, pero es demasiado el humo que aspiras y se impregna en tus pulmones, te enfermas a cada instante, te restas vida, contaminas el ambiente, intoxicas a los que no quieren fumar. 


Si ves el cigarro como un medio para socializar, como un pretexto para tener una buena plática con alguien; créeme, no lo necesitas, puedes ser la persona más interesante sin hacerlo, si crees que sirve para escapar de alguna angustia o de un temor; estas muy equivocado, sólo te hace sentir peor. Cuando te sientas mal o infeliz por algún motivo, sal a la calle, a la azotea, a un parque o al balcón, desquita tu ira corriendo o gritándole a la almohada, desahógate haciendo ejercicio, respira profundo y siente esa vida que tienes, la misma que dejarás escapar de la peor manera si no te detienes. 


Deja de pensar en el cigarro como algo bueno, como algo que necesitas, como algo que te relaja, como algo que dejarás por un tiempo, como algo que te faltará y que no tendrás. Elimínalo de tu vida como te desharías de una garrapata que te succiona la sangre, como denunciarías a un ladrón que se lleva tus cosas, como matarías a una cucaracha que infecta tu hogar, como le darías la espalda a alguien que te lastima, como sacarías el veneno de un alacrán que encajó en tu piel su ponzoña, abandona el cigarro como dejas el fondo de las aguas en cuanto necesitas respirar, protégete como protegerías a tus hijos de malas compañías, defiéndete como te defenderías de un enemigo que pretende matarte, sé fuerte como cuando te has cansado de nadar pero tienes que llegar a la orilla para no ahogarte. 


Hazlo ya. Hoy. No necesitas un momento glorioso para dejarlo ni una despedida ceremoniosa, no necesitas esperar a que gane el Atlas o que llegue el hombre a Venus. Confía en ti, sé que sí puedes hacerlo.

sábado, 21 de abril de 2012

Guía básica para votar

Ante la confusión que predomina en estos tiempos de campañas políticas y después de haber analizado profundamente las opciones que tiene como ciudadano; le hago la siguiente recomendación a usted, que no se encuentra plenamente convencido de por quién votar en estas elecciones venideras:

1.- Para elegir a su candidato, le recomiendo que no sea superficial, jamás se base en su apariencia o imagen porque éstas serán siempre irrelevantes para su gestión, mejor revise sus propuestas políticas porque son las que definen sus ideales y objetivos.

2.- Pero no se deje guiar únicamente por sus proyectos porque los participantes están en la etapa del enamoramiento como románticos empedernidos y le han de contar cualquier historia para seducirlo, mejor atienda a la confianza que perciba de ellos o a los logros que han tenido porque hablan un poco más de lo que pueden aspirar como dirigentes.

3.- Aun así, tampoco se distraiga mucho con el brillo de esos frutos o la seriedad que emane de su favorito, porque en realidad no le consta que esas metas hayan sido alcanzadas realmente por su esfuerzo, pues tal vez fueron producto del ingenio de su brigada o tal vez lo que dice, está engrandecido por el manto vil de la exageración; mejor atraiga su mirada al equipo que está detrás del candidato e investigue datos ciertos de dichos logros y sobre todo si lo que presumen es digno de ser ovacionado.

4.- Aunque no debe engañarse con la idea de que ese equipo de trabajo le será fiel a un ideal y estará dispuesto a sacrificar sus intereses a costa del bienestar común, pues resulta que éste le pertenece a un partido político y debe ajustarse a lo que su filosofía disponga; entonces examine la visión de cada partido respecto de la situación actual en el país.

5.- Tampoco olvide que los partidos políticos son manejados por hombres con poder y que dentro de estos grupos habrá siempre alguien que querrá tener más y que el poder buscado le corromperá hasta la médula en caso de ser encontrado, así que no pierda de vista que estas asociaciones políticas designarán al candidato que más les convenga para satisfacer sus propios intereses y confeccionarán marionetas para lograrlo sin que les importe realmente el rumbo que tome la nación o el destino que encuentren los gobernados.

Por lo que da igual señor borrego, señora gallina, si vota por la hiena, el lobo o el coyote; ustedes serán devorados sin saberlo, o si sobreviven, no encontrarán su lana ni sus huevos para hacerle frente al hambre y a lo injusto.

Pero no se queje señor, no se alarme señora, que tanto ustedes como yo seguiremos regalando una mordida de nuestro alimento para salir del apuro, pagaremos al vigilante lo suficiente para no volvernos prisioneros de la ley, financiaremos lo necesario para conseguir un permiso comercial, robaremos sin dudarlo para comer mejor, evadiremos lo mejor posible los impuestos, desviaremos nuestras miradas de la realidad y cerraremos nuestras bocas para ser invisibles ante los devoradores.

Por lo tanto, si de manera inevitable acontecerá que por seis largos años verá todos los días a una sola persona como presidente, olvídese entonces de mi primera recomendación, de las campañas, de las propuestas, de los partidos políticos, de los debates, de la inteligencia, de los objetivos, de la razón y vote por el que le parezca más divertido, el que sea más ameno, el que sea más agradable a la vista, el que cuente las mejores historias y el que mejor nos entretenga.

jueves, 15 de marzo de 2012

De esclavos a jefes.

Podrán decirte que si tu jefe llega tarde es normal, que si se va temprano es justificable, que si no asiste está en su derecho, podrán argumentarte que tiene siempre razón y que la última palabra es suya, porque al final del día de su bolsa saldrá el dinero que alimentará tu boca.

Podrán decirte que hace negocios aprovechando su puesto, que toma ventaja de su alta posición, que desde su perspectiva le parece todo tan fácil porque ve a los demás tan pequeños, te dirán tal vez que lo que toma es suyo porque puede hacerlo, que te humilla y te maltrata porque quiere, podrán decirte que aunque no sea tu función, si limpias bien sus botas subirás alto y tal vez algún día serás como él.

Pero presta mucha atención en la delicada cuestión que sucede, si ese jefe tuyo que llega tarde, se va temprano o no va a trabajar; es un funcionario público, si ese jefe tuyo que hace negocios, toma ventajas y tiene un calzado reluciente, es un empleado del Estado, entonces serás tú aquel que solape el absurdo, serás tú el que de su bolsa saque dinero para alimentar su irresponsabilidad y haraganería, el que con su esfuerzo pague sus lujos inmerecidos y con sus manos le entregue su consecuente fraudulento poder.

Sin embargo, créeme, esto sucede y seguirá sucediendo mientras así lo quieras, te quejarás y yo te observaré mientras te sigas callando, seguirás alimentando su boca que inmerecidamente come mucho mejor que la tuya, mientras en tu zona de confort extiendas la mano y cobres la miseria que te dan por tu vida.

Mis palabras no buscan una revolución porque saben bien que no se dará, no ahora. Mis palabras no son subversivas ni por el contrario lastimeras, sólo son descriptivas porque saben bien que seguirás sentado en el mismo lugar y reclamarás a la persona incorrecta por miedo a ser castigado, porque tienes una familia qué mantener, porque tienes un patrimonio miserable qué proteger, porque no te puedes dar el lujo de poner en riesgo tu pobreza y entonces, al final serás cómplice, tal como lo seré yo, de que esto irremediablemente siga sucediendo.

Nada cambiará y no mereces que cambie, porque en el fondo de ti, aunque lo niegues a capa y espada, deseas el poder que no tienes y los privilegios que repruebas.

martes, 17 de junio de 2008

Prohibido Cantar

Baje esa guitarra, no está permitido cantar… así de frío, así de inexpresivo, sin signos de admiración ¡EXCLAMACIÓN! que hicieran detener la sonoridad por alguna causa justificada; - no deben cantar porque los vidrios de éste lugar son demasiado frágiles, un poco mas que una burbuja de jabón, por lo tanto las vibraciones que produzcan su voces pueden causar un accidente fatal, disculpen, es que no deben cantar porque todos los pasajeros del tren son niños recién nacidos y están en la hora de su siesta, perdonen ustedes, podrían bajar un poco la voz, sucede que tenemos amarrado a Godzilla detrás y le enfurecen los cantantes urbanos, podría rostizarnos a todos con su aliento mortífero, ¡oigan por favor cállense ya! Es la hora del silencio y la meditación, aquel hombre que ven flotando en el segundo vagón ya encontró el nirvana y si lo distraen podría crear una puerta ínter dimensional y causar un error cósmico que traería consigo daños irreparables al universo…- de acuerdo señor, parece razonable su explicación, en éste instante mi compañero deja de tocar la guitarra y yo dejo de cantar, no queremos que suceda ninguno de estos posibles percances en su tren, estamos muy apenados… pero, pero… pero cuando llegó y pronunció esa combinación de palabras que seguramente estaban escritas en algún reglamento expedido por algún retrógrado imbécil con poder para hacerlo, me puso a pensar una vez más, tan solo con este ínfimo ejemplo, en el absurdo mundo de reglas idiotas en el que debemos vivir, en donde éstas no responden a una realidad, ni a un pensamiento inteligente y mucho menos a una concepción de tolerancia y apertura a ideas nuevas, sino a la esterilidad mental y frigidez cognoscitiva, a lo mejor crees que estoy exagerando, pero si algo tan natural y libre como es cantar y tocar la guitarra se prohíbe en un espacio público, no dudes que mañana te cobren impuestos por respirar, se inventen un capitulo de procedimientos para orinar ó una ley para establecer los decibeles de la risa o te prohíban soñar… no se puede cantar… que fuerte declaración, que absurda… ¡mierda!

miércoles, 14 de mayo de 2008

Una tarde

Han pasado varios días desde la última vez que tuve noción de esta voz que platica con el viento y es que con éste calor es difícil escucharla claramente, he estado más concentrado en buscar una sombra y una cerveza que meterme en mi cabeza, pero en este momento no tengo pretexto, estoy bajo techo con un ventilador a mi espalda y una lata bien fría que con ayuda de mi mano se acerca a mi boca y desliza su suave frescura por mi garganta, la voz entonces empieza a parlotear y a entonar preguntas, preguntas a las que no les busco respuestas, preguntas que al oído de muchos son ociosas, pero que al fin y al cabo, sin poder evitarlo siempre surgen de mi mente y les doy la bienvenida porque son mis preguntas y mal haría en rechazarlas, como por ejemplo ésta: si los días estuvieran valuados en dinero, ¿Cuánto valdría éste en el que estoy aquí sentado divagando? No estoy haciendo nada por nadie, no estoy estudiando cosas nuevas o leyendo un libro, no salvo alguna vida ni invento algún artefacto ó compongo una canción, no construyo una casa ni hago feliz a nadie, simplemente picoteo teclas al son de la ocurrencia, entonces de aquí surge una segunda pregunta sin haber contestado la primera, y ésta es: ¿Qué habría hecho de haber sabido que hoy era mi último día en éste mundo? Y una tercera y una cuarta ¿habría salido a despedirme? ¿habría hecho algo especial? Me cuesta trabajo pensar que hubiera hecho lo mismo, pero por otro lado una quinta ¿de que me serviría hacer otra cosa? Sería algo así como prestarle demasiada atención a la muerte, como hacer un escándalo por algo tan natural o hacer mucho ruido comiendo muy poquitas nueces. De cualquier forma en un día no se puede cambiar lo hecho en una vida, así que podría, satisfecho o insatisfecho, simplemente seguir disfrutando de esta sombra, aunque no de ésta cerveza porque ya se terminó…hmm, habrá que pensar si con estas nuevas condiciones estoy dispuesto a hacer lo mismo ahora que todavía tengo oportunidad.

Bendito refrigerador, tenía guardada una mas para mi, así que estoy convencido, seguiré platicando con la voz ésta extraña que pienso… o que se piensa ella misma no se como funciona bien… pero lo haré en silencio o lo que es lo mismo, en invisible…

martes, 16 de octubre de 2007

Cuestión de prioridades

Todo es cosa de sentarse a observar los comportamientos humanos para pasar un rato realmente interesante y divertido (esto también se puede hacer de pié o de panza, no hay problema alguno con la posición). El domingo pasado que fui a misa, básicamente para acompañar a mis padres y perderme en mis reflexiones, observaba a una señora, aparentemente sin compañía, cincuentona, de esas que recubren sus canas con colores rojizos, de las que no soportan relucir en su cabello la blanca belleza de la edad. Veía pues, como ésta señora atendía fijamente y asentía con su cabeza a cada palabra que el padre decía, como dando su aprobación, de esas veces que sientes que conoces casi de sobra el tema y de una manera u otra ya lo llevas en práctica y deseas que todo el mundo se entere de que ya lo sabes y que eres un chingón.


Era de admirarse la atención que la canosa camuflada le prestaba al sacerdote, claro, en comparación con la mayoría de los que estabamos en el templo; papás regañando a sus niños porque hacían desmadre en un lugar sagrado (claro ¡que esperaban!; ¿que sus niños tuvieran su mano derecha apoyada en su barbilla con el seño fruncido, meditando cada palabra?), señores con lentes oscuros que seguramente se estaban quedando dormidos, jóvenes volteando a ver cual muchachona seducían con la mirada, los del coro poniéndose de acuerdo para la siguiente canción, un tipo analizando a los demás, alguien revisando en su reloj que el padre no se fuera a pasar de largo, gente viendo hacia adelante, probablemente analizando el acabado barroco del altar; en fin, la cincuentona que quiso aparentar ser pelirroja sin mucho éxito al parecer era la única que prestaba realmente atención; hasta cantaba las canciones con un sentimiento especial (quizá con un acompañamiento de piano en un bar y una botella de whiskey, me hubiera soltado a llorar de la emoción), realmente casi llegué a creer que estaba viendo a Dios, y el casi lo menciono, porque justo antes de que le empezara a elaborar un diploma por su entrega en misa, sonó el timbre de su celular y desesperada se echó un clavado en su gigantesca bolsa roja (que estratégicamente combinaba con su tono de tinte) y comenzó a revolver no se cuantas cosas hasta que por fin lo encontró – lo va a colgar, pensé, esta muy concentrada en la ceremonia – pero en vez de eso ¡contestó y se echó a correr!, ¿Qué podía ser mas importante que el sagrado ritual para esta señora?; ¿Alguna otra amiga pelirroja que la esperaba para el desayuno? ¿Su hermana que no encontraba la mantequilla en casa? ¿Su estilista? ¿Su sobrino que necesitaba dinero? ¿Su perro preguntando por las croquetas? Y no me vengan con que era una emergencia porque a los dos minutos regresó con la mayor tranquilidad en su rostro.
Si cualquiera de las personas que le llamó, hubiera estado ahí a su lado y la hubiera interrumpido, ella sin duda, se hubiera molestado y le hubiera dicho que se esperara a que terminara la misa, pero no fue nada de eso, fue el poderosísimo celular y no era Dios el que le hablaba por teléfono ¿Qué tiene el celular que nos esclaviza? Por más que estemos en algo importante o placentero, si suena, no importa que sea número equivocado, hay que contestar, es cuestión de prioridades.